La Base Doctrinal por la que principalmente se rige esta Entidad Religiosa es:


a. LAS ESCRITURAS.- Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente ins- pirados; que tiene por contenido la verdad sin mezcla alguna de error; que quedará hasta la consumación de los siglos; que es la única revelación completa y final de Dios al hombre; y que es el centro verdadero de la unión cristiana y norma suprema a la cual se debe sujetar todo juicio que se forme de la conducta las creencias y las opiniones humanas. Por Santa Biblia queremos decir la colección de los 66 libros desde Génesis hasta el Apocalipsis la cual como escrita originalmente no sólo contiene y trasmite la Palabra de Dios sino que es la Palabra de Dios misma. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21; Hechos 1:16; Juan 10:35; Mateo 5:18).


b. EL DIOS VERDADERO.- Creemos que hay un solo Dios vivo y verdadero, personal, eterno, perfecto en justicia, infinito en poder, sabiduría y bondad, Hacedor, Sustentador y Arbitro Supremo de todo cuanto existe en el cielo y en la tierra indeciblemente glorioso en santidad digno y merecedor de todo amor adoración confianza y obediencia; y que en la unidad de la Divinidad existen tres personas (la Santa Trinidad); el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, distintos en el desempeño de oficios, pero iguales en sustancia, atributos divinos y gloria, y las tres personas armonizan en la gran obra de la redención. (Juan 17:3; Exodo 20:2-3; Deuteronomio 4:39; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14).

c. EL ESPÍRITU SANTO.- Creemos que el Espíritu Santo es una persona divina, igual a Dios Padre y a Dios Hijo y de la misma naturaleza; que fue activo en la creación; que en su relación con el mundo incrédulo detiene al maligno (Satanás) hasta que se cumplan los propósitos de Dios, y convence de pecado, de justicia y de juicio; que da testimonio de la verdad del Evangelio cuando es predicado o testimoniado; que es el agente en el nuevo nacimiento; y que sella, inviste de poder, guía, enseña, testifica, santifica y ayuda al creyente. (Juan 14:16-17; 16:8-11; Efesios 4:30; Romanos 8:26; Hechos 13:2-4).

d. LA DEIDAD DE CRISTO.- Creemos que Jesucristo es la segunda persona de la Santa Trini- dad, siendo Dios mismo; que es el resplandor de la gloria del Padre y la imagen misma de su sustancia; que hizo el universo y todo lo que hay en él, sosteniéndolo por el poder de su palabra; que en el cumplimiento del tiempo tomó sobre si la forma del hombre, hecho en su semejanza pero sin pecado; que fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de María siendo una virgen, naciendo así de mujer, de la tribu de Judá, de la simiente de Abraham y David según las Escrituras para que las dos naturalezas perfectas y distintas fuesen unidas en la persona de Jesucristo, a la vez verdadero Dios y verdadero hombre; y que por lo tanto llegó a ser el único Mediador entre Dios y el hombre. (Hebreos 1:2-3; 1 Timoteo 2:5; Mateo 1:22-23; Romanos 9:5; Filipenses 2:6- 7).

e. LA CREACIÓN.- Creemos que el relato de la Creación en Génesis es un relato histórico y literal de los hechos creativos inmediatos y directos de Dios; que el Universo fue constituido por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía; que el hombre (cuerpo, alma y espíritu) fue creado directamente por Dios y no descendió de otras formas de vida preexistentes; que todos los hombres son descendientes de nuestros padres Adán y Eva; que toda la obra maravillosa de la Creación, los cielos y la tierra, se cumplió en seis días; y que los cielos cuentan la gloria de Dios de tal modo que el eterno poder y divinidad del Creador se manifiestan a la criatura dejándole sin excusas en cuanto al conocimiento de Dios. (Génesis 1-:2; Juan 1:3; Colosenses 1:15; Mateo 19:4-5; 1 Timoteo 2:13).

f. EL DIABLO (SATANÁS).- Creemos que una vez el Diablo fue santo y disfrutó de honores celestiales, pero a causa de su orgullo y ambición de ser como el Altísimo, cayó y arrastró tras sí una multitud de ángeles; que ahora es el príncipe maligno de la potestad del aire, el dios impío de este mundo; que es el gran tentador del hombre el enemigo de Dios y Cristo, el acusador de los hermanos el autor de todas las religiones falsas, el poder principal tras la presente apostasía, el señor del Anticristo y el autor de la potestad de las tinieblas; y que está destinado a una derrota final a manos del Hijo de Dios y a un justo y eterno juicio en el lago de fuego, lugar preparado para él y sus ángeles. (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:14-17; 2 Corintios 4:4; Efesios 2:2; Mateo 4:1-11).

g. LA CAÍDA DEL HOMBRE.- Creemos que el hombre fue creado en inocencia y santidad sujeto a la ley de su Hacedor; que por la transgresión voluntaria cayó de aquel estado santo y feliz; que por cuya causa todo el género humano es ahora pecador no por fuerza sino por voluntad hallándose por naturaleza enteramente desprovisto de la santidad que requiere la ley de Dios; y que está completamente inclinado a lo malo y por lo mismo bajo justa condenación sin defensa ni disculpa que le valga. (Génesis 3:1-6; Romanos 5:12,19; 1 Timoteo 2:14; Efesios 2:1).

h. LA EXPIACIÓN.- Creemos que la salvación de los pecadores es puramente gratuita en virtud de la obra intercesora del Hijo de Dios quien cumpliendo la voluntad del Padre se hizo hombre pero exento de pecado; que honró la ley divina con su obediencia personal y perfecta; que con su muerte vicaria dio plena satisfacción por nuestros pecados; que resucitó después de entre los muertos y desde entonces se entronizó en los cielos; y que reúne en su persona admirabilísima las simpatías más tiernas así por todos estos motivos las cualidades que requiere un Salvador idóneo, compasivo y omnipotente. (Isaías 53; Juan 14:6; Hebreos 2:14; 4:15; 1 Pedro 1:18-19; 2:24).

i. LA JUSTIFICACIÓN.- Creemos que la justificación es la gran bendición del Evangelio que Cristo otorga a todos los que en El creen; que esta justificación incluye el perdón de pecados y la promesa de vida eterna de acuerdo con los principios de la justicia; que no está otorgada en con- sideración de ninguna obra de justicia que hayamos hecho sino se otorga únicamente mediante la redención que es en Jesucristo; que Dios nos imputa la justicia de Cristo cuando llegamos a tener fe en El; y que nos introduce a un estado bienaventurado de paz y favor con Dios y nos asegura los demás bienes imprescindibles ahora y para siempre. (Romanos 3:21- 28; 4:1-8; 5:1; Gálatas 3:11; Tito 3:5-7; 2 Corintios 5:21).

j. LA ELECCIÓN.- Creemos que Dios antes de la fundación del mundo predestinó que todos los que en El creyesen serían salvados y todos los que no creyesen serían condenados a los cuáles conoció Dios de antemano; que esto es la elección y la reprobación que se hallan en las Escrituras respecto a la salvación y la condenación, y no que Dios haya predestinado a algunos hombres a ser impíos con la consecuencia de ser condenados, sino que los hombres siendo impíos se condenan a sí mismos, porque Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad y no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento y no quiere la muerte del que muere; y que, por lo tanto, Dios no es el autor de la condenación de ninguno. (1 Pedro 1:2; Romanos 8:29; Tito 2:11; 1 Timoteo 2:4-6; 2 Pedro 3:9; Marcos 16: 16).

k. LA REGENERACIÓN.- Creemos que para ser salvo es preciso que seamos regenerados, es decir, nacidos de nuevo; que la regeneración consiste en comunicar al alma el carácter santo de Dios; que el poder del Espíritu Santo en unión con la Palabra de Dios efectúa la regeneración de tal manera que no está al alcance de nuestra inteligencia; y que se ve la evidencia de ella en los santos frutos del arrepentimiento, la fe y la novedad de vida. (Juan 3:1-7; 1 Pedro 1:22-23; Santiago 1:18; Juan 1:12-13).

l. EL ARREPENTIMIENTO Y LA FE.- Creemos que éstos son requisitos indispensables para la salvación; que el arrepentimiento es hacia Dios y la fe es hacia Cristo Jesús; que están íntimamente relacionados y son la obra del Espíritu Santo en el corazón; y que por medio de ellos el pecador convicto, sinceramente contrito vuelve a Dios y reconoce a Cristo como su Salvador personal, Mediador único y Rey. (Hechos 20:21; 17:30; Marcos 1:15; Lucas 13:35; 24:47; 2 Pedro 3:9).

m. LA SANTIFICACIÓN.- Creemos que la santificación es aquel procedimiento mediante el cual se nos hace partícipes de la santidad de Dios; que principia en la regeneración y es progre- siva en su desarrollo; que llega al estado de su perfección en la purificación de los cuerpos en la segunda venida de Cristo; y que se efectúa en los corazones de los creyentes por la presencia y el poder del Espíritu Santo, mediante la aplicación de la Palabra de Dios, auto examen, abnegación, vigilancia y oración. (Efesios 5:25-26; 1 Tesalonicenses 4:3; 5:23; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Corintios 6: 11).

n. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS.- Creemos que los verdaderos regenerados, los nacidos del Espíritu, no apostatarán, sino que permanecerán fieles hasta el fin; que su adhesión perseverante a Cristo es la señal notable que los distingue de los que superficialmente hacen profesión de fe; que no vendrán a condenación porque son redimidos de la maldición de la ley; que han sido sellados por el Espíritu para el día de la redención; y que son custodiados por el poder de Dios para salvación mediante la fe. (Juan 3:16; 5:24; 10:28-29; Efesios 1:13; 4:30; Romanos 8:28-29; 1 Pedro 1:5).

ñ. LA IGLESlA.- Creemos que la Iglesia es una congregación de creyentes bautizados, asocia- dos mediante un pacto de fe y de comunión en el Evangelio; que observa las ordenanzas de Cristo (el Bautismo y la Cena del Señor) y es gobernada por sus leyes; que ejerce los dones, derechos y privilegios investidos en los miembros por la Palabra de Dios; que sus oficiales bíblicos son pastores (también llamados obispos y ancianos) y diáconos, cuyas calificaciones, derechos y obligaciones se definen claramente en las Escrituras; que la verdadera misión de la Iglesia se halla en la Gran Comisión: (1) hacer discípulos individuales (2) bautizarlos y (3) enseñarles a guardar todo lo que nos mandó Cristo; que la Iglesia local tiene el derecho absoluto de auto gobierno libre de toda intervención jerárquica, porque la única y la sola autoridad es Cristo por medio del Espíritu Santo; que es bíblico que verdaderas iglesias cooperen unas con otras en afirmar la Fe y el progreso del Evangelio; y que en todas las cuestiones de comunidad de gobierno de disciplina y de benevolencia la voluntad de la Iglesia local es definitiva. (Matea 16:18; 18:20; 28:18-20; Efesios 5:23; 1 Timoteo 3:1-13; Hechos 2:4147) .

o. El BAUTISMO.- Creemos que el Bautismo es la primera ordenanza dada a la Iglesia; que fe instituido por Juan el Bautista bajo mandato divino y luego fue incorporado por Jesús como ordenanza a su Iglesia; que se administra tan sólo a creyentes capaces de pedirlo y recibirlo; que es por inmersión de la persona en agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo por la autoridad de la Iglesia local; que no imparte ninguna gracia salvadora sino que es la proclamación pública de arrepentimiento y fe en Cristo; que es el símbolo de nuestra identificación con el Salvador en su muerte, sepultura y resurrección; que prefigura la futura resurrección del creyente; y que es requisito para ser miembro de la Iglesia. (Mateo 28:19; Hechos 8:3O-38; 2:38,41; Romanos 6:4-5; 1 Pedro 3:21).

p. LA CENA DEL SEÑOR.- Creemos que la Cena del Señor es la segunda ordenanza dada a la Iglesia; que la instituyó el Señor en la misma noche que fue entregado; que los elementos son pan sin levadura y el fruto de la vid (no fermentado) los cuáles representan su cuerpo partido y su sangre derramada por nosotros; que este hecho conmemorativo nos recuerda el gran sacrificio expiatorio de Cristo hasta que El venga; que los participantes son los miembros de la Iglesia reunidos en fe y armonía para tal efecto; que la celebración de la Cena del Señor (o Santa Cena) demuestra comunión con Cristo y comunión entre los miembros de la Iglesia; y que la participación en esta ordenanza siempre requiere el anterior auto examen de cada participante. (Mateo 25:26-29; Lucas 22:17-20; 1 Corintios 11:23-33).

q. LA GRACIA DE DAR.- Creemos que la única manera bíblica de sostener la obra terrenal de llevar el Evangelio a todas las naciones, el cuidado de las iglesias y el sostenimiento del ministerio es por los diezmos y las ofrendas voluntarias del pueblo de Dios; que se dan las ofrendas al Señor a través de la Iglesia local para ser distribuidas como sea señalado por la dirección del Espíritu Santo y según la necesidad; que la ocasión para diezmar es cada primer día de la semana (domingo); y que todos son responsables ante el Señor de dar al menos la décima parte de sus ingresos ya que el diezmo fue instituido mucho antes que la ley fuese otorgada. (Génesis 14:20; 28:20-22; Malaquías 3:8-10; Proverbios 3:9-10; Mateo 23:23; 1 Corintios 9:14; Gálatas 6:6).

r. LA OBRA MISIONERA.- Creemos que única esperanza de salvación es Cristo; que la co- misión de evangelizar al mundo fue dada por Cristo a la Iglesia; que esta comisión incluye: (1) hacer discípulos (2) bautizarlos y (3) enseñarles a guardar todas las cosas que El nos mandó; y que la obra misionera es un esfuerzo colectivo y de compañerismo donde los miembros y las iglesias trabajando unidos tienen la responsabilidad de orar, ofrendar, testificar en las casas, en los pueblos y hasta lo último de la tierra. (Mateo 28: 1820; Marcos 16: 15; Lucas 24:47; Juan 20:21; Hechos 1:8; 13:1-4).

s. El GOBIERNO CIVIL.- Creemos que existe el gobierno civil y humano por disposición divina para los intereses y el buen orden de la sociedad humana; que debemos orar por los magistrados honrándoles y obedeciéndoles salvo en cosas que sean opuestas a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, único dueño de la conciencia y Príncipe venidero de los reyes de la tierra; y que para mantener una separación bíblica entre la Iglesia y el Estado, la Iglesia no puede buscar un trato especial con el Estado, y si éste se lo ofreciese, la Iglesia lo rechazaría ya que el verdadero proveedor de las necesidades de la Iglesia es Cristo, y el sostenimiento económico es a través de las ofrendas voluntarias de los miembros de la Iglesia. (Romanos 13:1-7; 1 Timoteo 2:1-4; 1 Pedro 2:13-17; Efesios 5:23; Hechos 5:29).

t. LOS JUSTOS Y LOS IMPÍOS.- Creemos que hay una diferencia radical y esencial entre los justos y los impíos; que en la estimación de Dios no hay otros justos verdaderos aparte de los regenerados; que éstos han sido justificados mediante la fe en Cristo Jesús y santificados por el Espíritu Santo; que a los ojos de Dios son impíos y malditos cuantos siguen impenitentes e incrédulos; que esta diferencia entre unos y otros es permanente al morir y después de la muerte; y que los salvos gozarán del la felicidad eterna en el cielo mientras los incrédulos sufrirán eternamente en el lago de fuego. (Malaquías 3:18; Mateo 7:13-14; 25:46; Romanos 5:8 Juan 5:29).

u. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO.- Creemos que la segunda venida de Cristo es inminente; que aparecerá en las nubes en el arrebatamiento de los creyentes, resucitando a los muertes y transformando a los vivos; que entonces habrá gran tribulación en la tierra cuando se manifestará el Anticristo; que después Cristo vendrá con gran gloria y poder junto con sus santos para destruir a sus enemigos y arrojar al diablo al abismo; que el remanente de Israel se convertirá y Cristo establecerá su reino en la tierra; que después de mil años los cielos y la tierra serán destruidos y los incrédulos serán juzgados ante el Gran Trono Blanco donde recibirán su justa recompensa en el lago de fuego; y que Cristo entregará el reino a su Padre para toda la eternidad. (Juan 14:1-3; 1 Corintios 15:51-54; 1 Tesalonicenses 4:13-17; Mateo 24).

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